EL ABUELO NOS VISITA



Comedia


PERSONAJES:

CLAUDIA
BETO
XI MENA
JUAN
LUIS
LUCÍA


(La trama se desarrolla en una habitación ligeramente amueblada, estudiantil. Al abrirse el telón, vemos a Claudia terminando de afinar los últimos detalles; coloca el tablero guija en el piso, en la parte baja del escenario, y se sienta. Los personajes se irán formando alrededor de la tabla guija mientras van llegando).

Claudia: (Sentada con la tabla, escucha llegar a Beto) Hola, siéntate. Estoy esperando que lleguen los demás.
Beto: Mira, traje unas velas para colocarlas alrededor Claudia: Ponlas por ahí (Beto las coloca estratégicamente y las prende).
Beto: (Sentándose) Esta noche va a haber luna llena. Dicen que eso atrae a los espíritus. (entra Ximena)
Ximena: Hola chicos. Se me estaba haciendo tarde. Casi no llego porque mi mamá se puso un poco enferma y ustedes ya saben. ¿no?
Claudia: ¿Y los Demás?
Ximena: Allí vienen (señalando la llegada. Entran Lucía, Juan y Luis. Se saludan y se sientan).
Beto: Nos estamos retrasando. Ya va a ser la hora (todos se sientan en círculo)
Claudia: ¿Quien empieza?
Lucía: Yo paso…
Claudia: Entonces tú (señalando a Juan)
Juan: ¿Y por qué no empieza Beto? A él no le tocó la última vez.
Beto: Órale, yo empiezo, nada más que ahora tú vas a hacer las preguntas.
Ximena: Mejor que cada quien haga una pregunta.
Claudia: Bueno. Toma el corazón.
Beto: (iniciando la sesión, se concentra) quiero que todos se tomen de las manos y se concentren. Ahora voy a pronunciar las palabras mágicas: cuscurú, surusú, cuchucú, calalabrán surubán cazán. (Comienza a invocar y pregunta) ¿Estás ahí? (todos miran el movimiento del corazón en el tablero. La respuesta es afirmativa. Todos se miran entre sí) Dime tu nombre. (Nuevamente movimientos en la tabla) ¡Pedro!
Juan: Ok ¿De dónde eres? (movimientos).
Lucía: Danos una muestra de tu existencia. Manifiéstate. (pausa breve).
Beto: Si realmente existes y habitas todavía en este plano, manifiéstate (pausa larga). Es inútil. Esto no va a funcionar nunca.
Juan: Pues claro que no va a funcionar si rompes con la concentración.
Lucía: Tienes razón Beto. Esto nunca funciona. Nada más estamos perdiendo el tiempo. Mejor jugamos a la botella o algo así (de pronto Ximena comienza a convulsionar y se desmaya. Todos la atienden)
Lucía: ¡Ximena, reacciona!
Juan: Voy por un poco de agua para despertarla (sale)
Beto: Qué extraño. Nunca había pasado algo así. Yo creo que se emocionó.
Luis: Vamos a sentarla. Ha de ser algún desorden alimenticio. Y todo por jugar esa cosa.
Beto: No seas collón. Además, no pasa de unas cuantas preguntas y respuestas. Tú crees que realmente hay espíritus malévolos y cosas por el estilo? Cómo crees. Piensa.
Lucía: Mejor vamos a llamar a una ambulancia. (Ximena se incorpora de golpe, con mirada perdida)
Claudia: ¿Estás bien?
Ximena: (confundida) ¿Dónde estoy?
Claudia: Estás en mi casa.
Ximena: ¿Tú quien eres? ¿Quienes son ustedes?
Luis: Me parece que no está muy bien que digamos.
Beto: Tal vez se pegó en la cabeza.
Juan: (regresando con el vaso de agua) Aquí está ¿ya reaccionó?
Lucía: Ximena, mírame: soy Lucía, tu amiga. No te acuerdas de mí?
Ximena: Yo no me llamo Ximena. Me llamo Pedro. (todos se miran entre sí, extrañados)
Todos: ¿¿Pedro??
Beto: ¿El de la Invocación?
Ximena: El Mismo.
Claudia: Ay. Ya deja de hacerte la payasa.
Ximena: No soy ninguna payasa. Me llamo Pedro y he vivido en esta casa mucho antes que tú.
Claudia: Pero si esta casa es de mis antepasados. Mi abuelito se llamaba Pedro Díaz y mi abue… cómo dices que te llamas?
Ximena: Pedro. Pedro Díaz. Ustedes me pidieron manifestarme, y así lo he hecho. Aunque no me gusta este cuerpo plidísimo, y para colmo de mujer.
Beto: Pues no se te ve tan mal (la acaricia)
Juan: Ey, ey, ey… calmado, no abuses de Ximena, que ella no está presente.
Beto: ¿Qué, te molesta? Si ya sabes que me pasa un resto.
Juan: Sí. Pero ahorita no es ella, es él.
Cludia: Entonces, si eres mi abuelito, necesito una prueba de que es cierto.
Ximena: Está bien. Hay algo muy especial en ti. Cuando naciste, yo fui el primero que te cargó en sus brazos. Y en tu nalguita derecha tenías desde entonces un lunar grandote con forma de luna.
Luis: (Riendo desenfrenadamente)
Lucía: De qué te ríes? de mi pene?

Luis: De que tiene un lunar en la cola. A ver… (trata de vérselo)

Claudia: Déjame (le da un golpe). (A Ximena) Buen. Sí es cierto, pero eso también lo sabe mi mamá y mis tíos, pudiste haberles preguntado.
Ximena: entonces debo decirte algo en secreto (se acerca al oído y le susurra algo)
Claudia: Tú viste eso? Si eso nadie lo sabe
Ximena: Claro que nadie lo sabe. Sólo yo, que he estado contigo todo el tiempo.
Claudia: Entonces tú eres mi abuelo. (Emocionada) Abuelo. Te he extrañado mucho.
Beto: Saben qué: yo no les creo nada. Mejor me voy.
Juan: Yo tampoco. Lo han da haber planeado todo. Qué casualidad que de pronto se aparece tu abuelo muerto en el cuerpo de Ximena. Por qué no fue en el de Luis?
Luis: Por qué no mejor en el tuyo?
Juan: En el que sea.
Ximena: está bien. Si no quieren que esté aquí, regrésenme a mi lugar. No tolero estar en esta quinceañera.
Claudia: y cómo le hacemos?
Ximena: Muy sencillo. Como le hicieron hace rato. Hay que sentarse en círculo y concentrarse.
Lucía: Pues yo no les creo nada, pero voy a seguirles la corriente. (Se sientan de nuevo en círculo y hacen las ordenanzas previas)
Beto: Quiero que todos se tomen de las manos y se concentren. Ahora voy a pronunciar las palabras mágicas: cuscurú, surusú, cuchucú, calalabrán surubán cazán… (Ximena se desmaya de nuevo)
Lucía: (sosteniendo a Ximena coo en el principio) Ya, tan rápido. Si así fuera con todos los espíritus.
Juan: Voy por agua.
Luis: Yo voy a la tienda por una coca. Les parece si vemos películas?
Claudia: No entiendo por qué son así. Nosotras no inventamos nada. Todavía no puedo creer lo que está pasando.
Beto: (mirando con burla a Claudia) Vamos a ir por la coca y unas películas de terror. Y cuando regresemos ojalá ya hayan terminado su jueguito. (salen Luis y Beto).
Ximena: (despertando) Dónde estoy?
Claudia: No te preocupes, estás en mi casa.
Lucía: qué bueno que te despertaste. Vaya que estás pesadita, mi reina. Desde hace rato tengo ganas de ir al baño, y con tus desmayos no me dejas. Ahorita vengo, eh. (sale).
Ximena: Me puedes traer un poco de sal? Quiero saber lo que pasó.
Claudia: (muy emocionada) No me lo vas a creer. Aunque ellos lo vieron piensan que tú y yo lo planeamos. Esto es imposible. Te traigo la sal y ahorita te platico. (Sale)
Ximena: (al público) Yo tampoco lo creo. Pero, después de todo, no ha de ser tan malo reencarnar en el cuerpo de una colegiala. Para un viejo como yo. Una segunda oportunidad es lo que cuenta (comienza a silbar una tonada mientras se cierra lentamente el


TELóN).


SUERTE.